Pedro Páramo, Juan Rulfo.


A pesar de lo mucho que se ha escrito alrededor de la escueta obra de Juan Rulfo, creo que no hay mucho que decir de ella; hay que leerla. Sin embargo, me permitiré apuntar un par de cosas acerca de su novela Pedro Páramo que, si la memoria no me engaña, no he leído en ninguna parte y no he escuchado de nadie, pero seguramente los estudiosos han mencionado ya algo de esto.


Primero, y mejor, un par de recomendaciones acerca de cuestiones que sí he leído en alguna parte: Pedro Paramo puede leerse como un proceso de individuación, según la psicología analítica de Jung, por medio de figuras psicológicas. Ha esta idea habría que anteponer lo que Leonora Carrington decía a la gente que “psicoanalizaba” sus obras: “no me psicoanalicen”. La obra de Rulfo, y en general muchas obras de arte, está mucho más allá de este tipo de análisis.

También, la novela no puede leerse como una novela de la revolución que habla del cacicazgo. Sólo recordemos la actitud de Pedro Páramo ante la situación de la revolución: Está bien… Está bien… haz lo que quieras…

El argumento parece ser sencillo, un hombre se dirige a Comala, un lugar donde no vive nadie, según se dice, para conocerá su padre, “un tal Pedro Páramo”, tras habérselo prometido a su madre en el lecho de muerte. Durante el viaje se encuentra con un paisaje muy distinto del que conoció a través de los recuerdos de su difunta progenitora, seco y caliente. Y bien, la novela se desarrolla alrededor de esta figura, Pedro Páramo, que es “un rencor vivo”, un cacique con hijos por todas partes, un hombre que “se fue desmoronando como un montón de piedras” ante el recuerdo de un amor, que se cruzo de brazos y Comala se murió de hambre. . Este personaje, que por fuera es un duro, insensible y promiscuo, por dentro guarda ternura para la mujer que ama.

Comala es una región que era verde y fructífera incluso económicamente. Pero ahora está desolada. Parece que la muerte Susana San Juan desoló a Pedro Páramo y condujo a la desolación de toda la región. Esto es lo que dice Pedro Páramo en sus recuerdos:

“Fue la última vez que te vi. Pasaste rozando con tu cuerpo las ramas del paraíso que está en la vereda y te llevaste con tu aire sus últimas hojas…”

Aunque tampoco sería válido reducir esta novela a una historia de amor, la muerte de esta mujer parece ser el detonante de la decadencia, no sólo del paisaje si no de los personajes, que después de este acontecimiento parece que no están vivos.

Además, la belleza del lenguaje lograda por el autor debe destacarse. Hasta tal punto llega esta belleza que, combinando algunas expresiones propias de la región, encontramos frases muy bellas como “la luz era igual entonces que ahora, no tan bermeja; pero era la misma pobre luz sin lumbre, envuelta en el paño blanco de la neblina que hay ahora…”. Y aunque se dice que Rulfo suele rescatar el lenguaje coloquial ¿qué campesino por cacique que fuera emplearía la palabra “bermeja” siquiera en un pensamiento; si incluso, sin entrar en detalles, muchas personas desconocemos su significado exacto?

La belleza del lenguaje empleado llega al punto de que pueden encontrarse vbersos endecasílabos en muchas páginas de la novela: “las palomas rompiento el aire quieto”.

Un hombre con muchas mujeres y mucho dinero, que ha conseguido de manera un tanto reprensible. Un hombre que guarda un amor tierno para su amada. No podemos negar que algo de bello hay en este personaje que podría ser admirado por cualquier mexicano.


Autor de la nota:
Yuyín González

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